Instauración de prácticas democráticas a partir de fake news y discursos de odio a través de las redes sociales

Nota de opinión por Asunción Ayllapán

No es novedad que desde los últimos años, estamos siendo testigos y usuarios de un bombardeo de información descontrolada, información que es deliberadamente falsa y que tiene como facilitadores a buena parte de los medios de comunicación tradicionales, como la radio y la televisión, pero que sin duda tiene como protagonista en la nueva era a las redes sociales. Ese bombardeo de información falsa es un fenómeno que ya identificamos como fake news y estamos observando como a lo largo de todo el mundo se ha intensificado recientemente. Ahora, alguna vez nos hemos preguntado ¿qué tiene que ver esto con prácticas antidemocráticas?

Estamos siendo testigos como decía anteriormente, de un fenómeno que debe preocuparnos, y es de la capacidad que tiene este bombardeo de falsas noticias en la influencia y la desinformación de la sociedad democrática y sus individuos.

Las noticias falsas vienen buscando llenar una determinada información con el fin de provocar una respuesta en el receptor, buscan una acción, que es la genera la poca tolerancia o falta de empatía con quien no piensa como yo, generando de esa forma un contexto antidemocrático latente… violento.

Lo podemos ver claramente en el papel que jugaron y están jugando las fake news en procesos políticos de los países. Argentina es un ejemplo concreto, y en las últimas elecciones primarias de Brasil, que tuvieron como candidatos a Lula y Bolsonaro. En este contexto, el candidato a presidente Lula tuvo que salir a aclarar a la población cristiana evangélica ( la religión mas grade del país) que el “no hizo ningún pacto con el diablo” , como habían salidos a titular los algunos medios importantes en las redes y medios tradicionales con el fin de perjudicar su posibilidad de ganar la presidencia de ese país, luego de haber sido favorecido en las primarias.

La densidad de desinformación tanto en elecciones presidenciales como en el desarrollo de los gobiernos viene siendo alarmante a tal punto que podríamos decir que es la herramienta que ha posibilitado el auge de partidos de extrema derecha, con una mirada antidemocrática y que ya está dando sus primeros pasos, primeros pero firmes.

Así como está sucediendo con Lula en Brasil, podemos situar cualquier elección presidencial o del estilo, donde las fake news son las claves minimizando los logros del contrincante, difundiendo noticias o información negativa sobre él, sean ciertas o no, no importa, el objetivo es generar el rechazo del candidatx en la opinión pública.

Las fake news tienen a disposición todas las tecnologías globales de comunicación que se basan en internet, pero también como dije anteriormente, en los medios tradicionales como la radio o la televisión que se hace eco de las mismas redes sociales. A su vez somos parte de una sociedad en la que se fusiona sin frontera la verdad y la mentira y en esa fusión somos testigos de la famosa frase “una mentira mil veces repetida se convierte en verdad”.

A su vez, comprendo, imagino que las noticias falsas han existido siempre, pero sin dudas con la llegada de Internet este fenómeno se volvió más complejo, por el simple hecho de que internet posee una capacidad más amplia de escapar a los intentos de control, cosa que no no sucede con la tv o la radio, donde actualmente ya existen normas mas explicitas que “cuidan” este accionar en los medios . En cambio a través de internet el mensaje llega y no lo podes detener. También es una realidad que al tener internet tenes acceso a un sinfín de fuentes informativas con información de todo tipo, y en ese sentido creo que la “lucha” contra las fake news puedan desarrollar nuestra capacidad o la construcción de una audiencia critica.

Pero en esa “ lucha contra las fake news” creo que es necesario que desde un punto de vista político se generen mecanismos legislativos para prevenir o por qué no, penalizar la divulgación de “informaciones falsas”, y por otro lado, democratizar los medios, garantizando la pluralidad de voces y asegurar que su funcionamiento, su organización y contenidos respondan si o si a principios democráticos, de lo contrario esto ira creciendo.

Foto de portada Pexels – Joshua Miranda